Moldeando el medio rural

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Durante décadas, la narrativa dominante ha ubicado a las ciudades como el epicentro del progreso, la innovación y el desarrollo económico. Sin embargo, este modelo ha mostrado sus límites: congestión, contaminación, estrés social y una desconexión profunda con la naturaleza e incluso con el propio entorno. En este contexto, alejarse de los núcleos urbanos no es solo una cuestión de preferencia o estilo de vida, sino un paso necesario para repensar cómo queremos vivir, trabajar y relacionarnos con el lugar que habitamos. Lejos de ser espacios estáticos o anclados en el pasado, las zonas rurales están emergiendo como medio de vida, enclaves que ofrecen la oportunidad de combinar tecnologías digitales, conocimiento ancestral, tradición y nuevos modelos alternativos de convivencia y desarrollo. Estos proyectos demuestran que lo rural no solo tiene futuro sino que ofrece múltiples alternativas a todo tipo de iniciativas, no solo las vinculadas al sector primario. La madrileña Patricia Cervera se afincó en San Salvador, concejo de Quirós en junio de 2023. “En plena pandemia, a punto de cumplir los 40, la empresa de productos médicos en la que trabajaba en Madrid como administrativa cerró y fue cuando comencé a plantearme irme al pueblo”. Primero, fue Salamanca “pero lo que nos gustaba, tanto a mi compañero como a mí, era Asturias”. Por eso, decidió dar un giro a su actividad laboral y se lanzó a seguir la estela de su pareja.

Si emprender en el medio rural no parece fácil, hacerlo siguiendo los parámetros de la sostenibilidad se antoja aún más complicado. Si, además, se busca revitalizar pueblos semi abandonados, beneficiar a la comunidad con medidas sociales y, en definitiva, aportar riqueza a la zona, el empeño representa todo un desafío. Y lo mejor: con resultados que alcanzan la excelencia convirtiéndose en ejemplo para las demás. Emprender es una carrera de fondo repleta de incertidumbres. Emprender siendo mujer añade las sombras de la desigualdad estructural  pero hay factores con más peso, como el encontrarse a sí mimas, que las empuja a instaurar su propia actividad empresarial. Tras transitar por las artes gráficas -“siempre me había tirado la artesanía, la fotografía, todo lo creativo. Así que probé la cerámica y ahora estoy trabajando de manera profesional en ello”- hace un año decidió crear Tierra y Fuego, un proyecto con el que a su vez, se tornean con varios. Y es que, la artesanía es, más que nunca, la clave de la exclusividad. Una práctica milenaria retrata un nuevo pero ancestral modelo en artesanía. Su técnica sigue vinculada a la tradición pero sus líneas han cambiado. Son modernas y limpias, y se aventuran con diferentes formatos, que incluye la bisutería. Es decir, ha evolucionado hacia un diseño de primera línea que atrae a un público con un gusto especial por productos únicos. “Nosotros trabajamos la cerámica en alta temperatura, artística y creativa. Mi pareja hace réplicas de fachadas antiguas y yo de decliné por la bisutería y la decoración. Son dos estilos muy diferentes”. Un tándem perfecto, que muestra sus piezas en mercados y ferias especializadas, como la Feria de Navidad de Oviedo o el mercado estival en Oles.

Todas las piezas  están pintadas a mano, e incluyen la técnica fusing, que consiste en romper botellas de cristal de diferentes colores que al ser introducidos en el horno a 1.250ºC -cerámica de alta temperatura- se funden y se integran en la pieza de cerámica provocando un efecto espectacular.

Alojamiento

Patricia llegó al pueblo quirosano para hacerlo hogar. Para ponerlo en valor y diferenciarlo con su proyecto, que además del aula taller en el bajo de su antigua casa lo completará con una tienda y oferta de hospedaje en Santa Marina, “a un precio asequible. Aquí, en plena Senda del Oso hay mucho problema para encontrar personal. La gente no quiere venir a trabajar porque no hay donde quedarse”. Por ello, “es importante dotar de servicios al pueblo para atraer a la gente”.

De hecho, este verano tiene prevista la apertura de una tienda física. También, “tenemos página web. La idea es vender on line porque aquí no hay mucha gente, pero ya se nos está empezando a reconocer y comercializar a través de web nos dará más visibilidad”.

El asociacionismo es el motor del futuro rural.  El hecho de pasar de lo individual a lo colectivo, de lo privado a lo público es, sin duda, lo que  ha ido permitiendo avanzar en derechos y oportunidades en el medio rural. A consecuencia, Patricia, ha reavivado la acción Asturquirós, entidad que fomenta el turismo rural en la zona. “Conseguimos inscribirnos el día antes de cerrar las solicitudes para ir a FITUR y presentar la entidad. Es otro proyecto paralelo con el que estamos muy ilusionados”. Se sabe “que el turismo en la zona no puede ser masivo y tampoco es lo que buscamos. Pretendemos un turismo sostenible, que no contamine y gente respetuosa con el medio”.