Moni Suárez de Quesería La Desña: “En Onís hay mucha tradición quesera y aunque es un producto muy sacrificado, es rentable”

0
533

Quesería La Desña elabora Queso de Gamonéu de la variedad del Valle. Sus propietarios, Moni Suárez y Manuel Palacios realizan su queso de forma tradicional, actualmente con mezcla de leche cruda de vaca y de cabra de su ganadería en La Robellada (Onís). La Quesería abría sus puertas en el año 1988 y en su largo recorrido han vivido muchos momentos agrios, pero también otros más dulces. Estos son todos los detalles de su historia.

“En un principio íbamos a irnos a Suiza a trabajar porque mi hermano y mi cuñada estaban allí, pero finalmente fueron ellos los que regresaron y compramos un prado en La Robellada donde finalmente se montó la quesería y trabajamos los cuatro en ella”, explica la quesera tras hacer un viaje a sus inicios. “Teníamos cabras, vacas y ovejas, pero me gustaría decir que empezamos de cero”, agrega.

Ella asegura que “cuando eres nuevo, es difícil empezar porque no existen las mismas comodidades ni facilidades”. Aun así, en la Quesería La Desña no sintieron la necesidad de salir fuera del concejo para comercializar su producto, “siempre hemos vendido aquí lo que producimos, salvo alguna vez que hemos ido a la Feria del Queso de Avilés. Si hubiéramos tenido cantidades grandes, no lo hubiéramos vendido todo en casa”, señala. Además, “el boca a boca” es la mejor propaganda del producto.

En la actualidad, la ganadería encargada de hacer queso Gamonéu cuenta con 13 vacas de raza Parda y unas 40 cabras alpinas, “ahora el queso solo es de vaca y de cabra porque vendimos las ovejas por los daños del lobo”. Por ello, para evitar estos ataques, Suárez tiene las cabras estabuladas en la nave.

“Mi hermano y mi cuñada se jubilaron hace seis años y ahora, solo quedamos mi marido y yo”, resalta la titular de la quesería al subrayar que la producción actual ronda los 17 kilos diarios. La Desña suele mantener la misma producción durante todo el año, “llevo 38 años trabajando los 365 días”. Respecto al sabor del queso, considera que cada día tiene un toque diferente y, con orgullo, subraya que “lo artesano es lo que tiene”.

Proceso de elaboración

Esta quesería quita la leche de la noche y de la mañana para poder mezclarla en la cuba después de ordeñar. Suárez recalca el cariño con el que cuidan el proceso de elaboración de su Gamoneu, “una vez a la semana, subimos los quesos a Cueva Oscura”.

“Tengo clientes de toda la vida y, a veces, los hijos y los nietos de los que ya no están vienen a saludarnos”, señala Moni con emoción al hablar de la clientela de La Desña. También aprovecha para hacer hincapié en la diversidad de sus orígenes, “viene mucha gente de Sevilla y de Cataluña”.

Por otro lado, cabe reseñar que esta quesería de Onís fue “la primera de Asturias” en tener el prestigioso sello Denominación de Origen Protegida (DOP) de su Queso Gamonéu del Valle. “Fuimos pioneros junto con los de Vega de Ario”, subraya Suárez.

El momento de terminar el negocio es un asunto que preocupa a la de La Robellada. De hecho, subraya que su marido, Manuel, se jubilará el próximo 24 de mayo, “yo siempre dije que cuando Lolo se jubilase, yo también lo haría, pero no tengo los mismos años cotizados que él. Yo tengo 60 años y que Dios me dé salud porque debería estar hasta los 67”, afirma. Aun así, reconoce que cerrar el negocio le provoca sentimientos encontrados, “por una parte, me daría pena acabar y, por otro lado, pienso, que al igual que yo lo empecé, yo seré quien lo termine”, dice.

“Tengo una hija en Posada y un nieto de dos años”, cuenta Moni al abordar el posible relevo generacional de su quesería. “Si mi hija quiere el negocio, aquí lo tiene, pero ella sabe lo que hay y yo no voy a obligarla”, afirma. A propósito de esto, recuerda las diferencias del sector en comparación al pasado tras alegar que “antes, en los pueblos, se hacía queso del ganado que había. Ahora ha cambiado todo”, apostilla.

Las satisfacciones de ser quesera

Moni Suárez rememora, para concluir, los buenos momentos que le ha proporcionado el sector quesero en su vida, “cuando el queso sale bien, te sientes orgullosa. Además, me gusta el trato y el día a día con la gente”. De esta manera, puntualiza que el trabajo que hay detrás de la producción del queso se ve reflejada de numerosas maneras, “en este concejo hay mucha tradición quesera y aunque es un producto muy sacrificado, es muy rentable”. Por último, hace un alegato a favor de la vida y de la felicidad, “hay que ser feliz con lo que se tiene y yo siempre digo que lo importante es que tenemos salud”.