Arraigo a la tierra

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El envejecimiento de la población en las zonas rurales y la progresiva pérdida de habitantes en los pueblos más pequeños en favor de las zonas urbanas se han convertido en uno de los principales retos de las administraciones a la hora de garantizar un relevo generacional que asegure el futuro del territorio. Una de las principales causas de este abandono del entorno rural se produce en el momento que los jóvenes autóctonos se ven con la necesidad de tener que ir a la ciudad o capital de comarca para cursar estudios universitarios y este distanciamiento acaba rompiendo el vínculo con el territorio y haciendo más difícil el camino de vuelta. Aunque hay raíces que son difíciles de descepar y que a pesar de la distancia, incluso en el mismo momento de partir, su mente solo se concentra en ese momento de la vuelta. Sonia Várez, después de cursar sus estudios universitarios en Comunicación Audiovisual y tras especializarse en Fotografía, en 2018 cambió Madrid por tornar a Asturias: “tenía ese concepto erróneo de que en la región no había oportunidades laborales. Trabajé para grupos como La Sexta y solo pensaba que cómo en una empresa tan importante, con perspectivas de futuro, no pudiese estar feliz. No me conformaba”. Y es que “toda mi vida estuve en el pueblo. Toda mi infancia. Mis padres son agricultores y ganaderos, no teníamos ese concepto de en verano irse de vacaciones. Nuestra vida es el campo y nuestros veranos son la hierba y estar con los animales, con las vacas”.

Por ello, en 2015 empecé “a cambiar de mentalidad. Comencé a conocer muchos fotógrafos que te ayudan a cambiar la visión de la fotografía de familia porque si no conoces este mundo es imposible redirigirse. Vi que fuera de los trabajos de bodas, bautizos y comuniones había un gran campo de fotografía familiar, vinculada a la naturaleza, a la tierra, al pueblo”. Así, comenzaron a germinar las ideas de volver a casa y desarrollar allí su capacidad empresarial. Hoy, se hace denominar Fotógrafa Rural, una modalidad que “cuenta tu historia. Tus tradiciones y tu entorno”, y su estudio es portable. “Me volví a principios de 2018, con la ilusión del sueño americano”, ríe. Es decir, “pues me voy a Asturias, voy a emprender y voy a triunfar. Pero las cosas, no fueron tan fáciles. La realidad burocrática es otra. Es que si, eres fotógrafa pero en un 80% eres administradora, economista, administradora de redes, un sinfín de cosas que hacen del emprendimiento una idea no tan bonita”.

Entre tanto, esta fotógrafa, en continua formación, fue cogiendo experiencia realizando trabajos en colaboración con otros profesionales del gremio y un viaje a Francia por cuestiones laborales de un año de duración fue lo que finalmente la animó a sentar las bases empresariales. Sí que la idea surgió como fotografía de embarazo o de recién nacido, pero “quería ir más allá porque a mi lo que me gusta y de lo que disfruto es el pueblo. Así que en vez de montar un estudio fijo, lo tengo portable para poder ir donde los clientes lo demanden. Es una forma de potenciar el medio rural, su historia y sus habitantes”. De hecho, gran parte de su familia “se fue fuera. Está en Barcelona o Suiza. Ellos siempre vienen al pueblo. Tengo tíos que ya se han ido hace 40 o 50 años y dicen que para ellos el pueblo es su hogar, y te cuentan historias de cuando eran pequeños como si nunca se hubiesen ido; para mi es un orgullo poder hacer fotografías que contengan su historia, en su casa, en su lugar de origen”. Además, Sonia resalta que se pueden hacer fotos en las cuadras, en la huerta, en las paneras o en los hórreos. El retrato de la tradición. Puedes contactar con ella por Facebook, Instagram o a través del correo electrónico contacto@soniavarez.es.

Este proyecto ha sido apoyado y cofinanciado por el Ayuntamiento de Gijón a través de la ayuda a la Aceleración de Proyectos innovadores 2021 potenciado por el Centro Municipal de Empresas Gijón Impulsa. Además, acaba de recibir una residencia empresarial en La Laboral Centro de Arte, que implica, además de “poder trabajar desde allí es poder crear sinergias con otras empresas culturales y llevar a cabo cosas diferentes como llegar cursos formativos a las zonas rurales”.